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01.09.2009 UniversoMujer.COM
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Las verrugas son lesiones de la piel causadas por una infección viral denominada “Papiloma Virus Humano” (HPV). Las mismas presentan formas variables y – según el tipo de papiloma - pueden afectar la piel de diferentes zonas, como las manos, pies, axilas, entre otras.
Existen varios tipos de verrugas:
Verrugas vulgares: aparecen generalmente en las manos – en los dedos o en el dorso de las mismas - o en las rodillas, aunque pueden brotar en cualquier parte del cuerpo, especialmente en sitios de piel lesionada y en niños que se muerden las uñas habitualmente. No suelen ser dolorosas.
Verrugas plantares: surgen en los pies y no sobresalen de la superficie de la piel, como sucede con otros tipos de verrugas. Generalmente pueden observarse puntos negros en su interior, que son los vasos sanguíneos que alimentan a la verruga. Son frecuentes en quienes transpiran mucho los pies o realizan ejercicios. Suelen ser muy dolorosas.
Verrugas planas: son más pequeñas y de superficie lisa. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero generalmente brotan en la cara, en especial en los niños. Suelen surgir en grupo, de 20 a 100 por vez. La irritación de la piel al afeitarse o depilarse pueden provocar su reproducción, motivo por el cual se pueden observar en la barba de los hombres y las piernas de las mujeres.
Verrugas genitales: se localizan en los genitales – dentro de la vagina, en el cuello del útero de las mujeres, y en el ano, pene o escroto de los hombres -. Al igual que los otros tipos de verrugas, son causadas por virus, y mediante la actividad sexual pueden ser contagiadas a otras personas, aunque empiezan a aparecer del primer al sexto mes después de contraídas. En la mujer, las verrugas crecen en la vulva, el cervix, el interior de la vagina o alrededor del ano, son secas e indoloras. En cuanto al hombre, aparecen en la punta del pene, el escroto, la uretra o alrededor del ano. Los síntomas son ardor, irritación, olor desagradable o dolor durante el acto sexual. Si bien pueden desaparecer sin tratamiento alguno, hay muchas posibilidades de que crezcan y se repliquen.
Las verrugas se contagian por el contacto de la piel con el virus, aunque el riesgo de contagio es bajo. El contacto puede ser directo – al tocar una verruga – o indirecto – en duchas, piletas, toallas, etcétera -. También es viable el contagio en una misma persona de una parte del cuerpo a otra.
Si bien hay personas cuya piel está más predispuesta a contagiarse, el riesgo aumenta cuando la piel está lastimada, así como en las personas con bajas defensas. De cualquier manera, no todo contacto con una verruga implica el contagio, depende de la predisposición de cada piel. Desde que se efectúa el contagio pueden pasar varios meses hasta que la verruga se hace visible.
Existen diversos tratamientos para curar las verrugas:
Criocirugía (congelación del tejido): consiste en la utilización de nitrógeno líquido o dióxido de carbono – hielo seco -. Es un tratamiento doloroso, pero uno de los más efectivos y seguros.
Electrodesecación (quemado): no es muy recomendable debido a que tiene el riesgo de dejar cicatrices.
Medicaciones tópicas: la medicación produce el desprendimiento de la parte más superficial de la verruga hasta hacerla desaparecer. Puede tardar desde días hasta meses.
Extirpación quirúrgica: no es tan efectiva y se corre el riesgo de diseminación viral.
Láser de co2 / erbium: se produce una vaporización controlada con porcentajes de curas muy superiores a los de los otros métodos mencionados. Se puede realizar como primera modalidad o en verrugas resistentes a otros tratamientos, en regiones donde es fundamental dejar un buen resultado estético (cara), en regiones donde se requieren varios tratamientos para poder eliminarlas (planta de los pies) o cuando son múltiples.
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